El Kutxa Kultur Festibala nos
volvió a dejar bonitas estampas en nuestra última fecha festivalera. El
festival donostiarra, totalmente consolidado como una fecha imprescindible en
el calendario estival, apostó por dos potentes cabezas de cartel muy bien
diferenciados. Por un lado Vetusta Morla supieron congregar a sus fieles (con
su consiguiente importancia a la hora de venta de abonos) mientras que Yo La
Tengo estuvieron a la altura y ofrecieron uno de los grandes conciertos de la
historia del festival. En Igeldo lució el sol a lo largo de las dos jornadas
así que no pudimos pedir mucho más.
El viernes comenzó con un Dotore
actuando en el Teatro Abandonado, cambiando de este modo su ubicación
programada en un inicio en el escenario Red Bull. El donostiarra ofreció un
interesante espectáculo marcado por unas proyecciones que reforzaron el
carácter enigmático de su propuesta. Por su parte, Annie B Sweet fue la
encargada de inaugurar el escenario principal, centrando el directo en su último
trabajo Chasing Illusions. La imagen
de chica con su guitarra asociada a sus inicios se desvaneció en una propuesta
enriquecida con sonidos propios de la canción americana. No faltó su celebrado ‘Motorway’
con la que los más despistados entraron de lleno en su propuesta.
Más protagonismo de grandes voces
femeninas llegó con Angel Olsen, en uno de los grandes conciertos de la noche.
A lo largo de su hora de actuación concentró la esencia de su música.
Introspección y un ambiente muy íntimo en el que no faltaron canciones como ‘Miranda’
o ‘The Waiting’. Un talento diferente y muy disfrutable. A continuación, el
panorama giró enormemente hacia el pop con Tremenda Trementina. Los pamplonicas
tienen un puñado de hits más que importante, desgranando la mayoría de ellos
como fue el caso de ‘Animal Salvaje’ o ‘Sangre Pop’, tema con el que cerraron su
directo. No prometieron que el nuevo disco dentro de poco estará en camino.
Acto seguido decidimos
adentrarnos en el segundo pase de House of Wolves en el Teatro Abandona.
Bellísima actuación donde supo transportar el lluvioso ambiente de Daughter of the Sea al directo. Rey
Villalobos, enfundado con su guitarra y su acompañante a la batería,
maravillaron a base de unas canciones sentidas y compungidas. No faltó una
versión del ‘Modern Love’ de David Bowie que nos quedó a todos con ganas de
más.
Ángel Stanich cambió las
sensaciones, mejorando su propuesta respecto a anteriores ocasiones. El músico
con su frondosa banda, nos trasladó a las escenas western de sus canciones,
haciendo gala de una voz tan potente como quebradiza por momentos. La actuación
probablemente más concurrida del escenario Kutxa Kultur quedó con muy buen
sabor de boca a los presentes.
Vetusta Morla por su parte,
ofrecieron el concierto esperado. Su habitual escenografía que los acompaña en
esta gira hizo que Igeldo se transformase en lo más parecido a un festival de
grandes dimensiones. No faltaron canciones de ninguna etapa, arrancando de
forma poderosa con ‘La Deriva’ y adentrándose un poco más adelante en la
primera parte de su discografía con temas más olvidados como fue el caso de 'El
Rey Sol’. Eso parecía no importarle a sus fans que corearon todos los temas de
principio a fin, bien coordinados por un animado Pucho. Bonitos momentos
llegaron con ‘Maldita Dulzura’ y un sonido tenue que demostró que saben dominar
muchas facetas.
La jornada del sábado también se
presentaba cargada de variadas y buenas actuaciones. De este modo nos acercamos
a una temprana hora para no perdernos a Albert Cavalier, la última gran banda
que ha dado la ciudad donostiarra. A lo largo de su actuación pudimos comprobar
como sus influencias relacionadas con los grupos de la Costa Oeste son las
correctas. Con buena capacidad tanto como para dejarse la garganta en sus temas
como para destilar melodías con mucho gancho, provocaron la primera gran
sorpresa de la tarde. La presentación de su nuevo EP We Don't Fuckin' Surf no pudo tener lugar de una forma mejor.
Cargadas de juventud también
llegaron unas Mourn que no supieron transmitir el motivo por el que son
aclamadas por los grandes medios. Un directo que destacó por las reminiscencias
grunge de sus canciones en vez de la actitud que mostraron en el escenario. Un
concierto bastante monótono y frases infantiles que tampoco nos ayudaron a
conectar con su propuesta. Con mucha más energía se presentaron Niña Coyote eta
Chico Tornado. Congregando a un público fiel, nos demostraron que su propuesta
puede tener un gran potencial. Temas incendiarios pertenecientes a su último EP
Lainoland, muy bien enderezados por la contundencia a la
batería de Niña Coyote. Les dieron el escenario grande y lo supieron aprovechar
muy bien.
Un escenario mayor es lo que
seguro que hubiese merecido Rafael Berrio y su banda. Su reciente Paradoja no solo fue el hilo conductor
del directo, ya que prácticamente todos los discos de su trayectoria estuvieron
presentes. Un músico entregado a una nueva etapa mucho más rockera y
revitalizante, en la que la recuperación de clásicos como ‘Santos, mártires,
yonquis’ supo a gloria gracias a los nuevos arreglos. El Teatro Abandonado
retumbó por momentos al mismo tiempo que la emoción de los asistentes hacía
acto de presencia en canciones como ‘El mundo pende de un hilo’. Ojalá que el
donostiarra salga a la carretera para presentarnos el gran directo que trae
tras de sí.
De la etapa rockera de Rafael
Berrio saltamos a otros veteranos como La Habitación Roja que celebraban su 20
años de carrera. Un orden más o menos cronológico de sus grandes hits, nos hizo
disfrutar y recordar momentos tanto buenos como malos. Cerraron con ‘Ayer’,
canción que seguramente es el resumen
perfecto de su trayectoria. Por su parte, Novedades Carminha ofrecieron ese
espectáculo tan gamberro que tanto nos gusta. No se dejaron ningún tema
destacado en el tintero, abarcando desde sus primeras canciones como es el caso
de ‘Jódete y Baila’ o ‘Pesetas’, sin perder de vista el apoteosis final con ‘Demolición’
en el que Albert Cavalier subieron al escenario.
El final del festival estaba
cerca, pero todavía quedaba disfrutar de algo muy esperado como era la
actuación de Yo La Tengo. Los norteamericanos llegaban con un disco de rarezas
y versiones bajo el brazo, sin embargo todos sabíamos que el concierto iba a ir
por derroteros muy diferentes. Y así fue. Un concierto en el que Georgia Hubley
combinó la batería con un reducido set percusivo al que recurrieron en
canciones tan perfectas como ese ‘Mr. Tough’ que entró a las mil maravillas en
mitad de la noche. Emoción y momentos de desenfreno muy característicos del trío
llegaron con temas como ‘Ohm’, disfrutando de la faceta más conocida de la
banda. El cierre perfecto a dos jornadas que quedarán en el recuerdo de un
festival que continúa haciendo historia.