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viernes, 15 de marzo de 2013

Directo de Novedades Carminha en Valladolid 14.3.12

La pasada noche de jueves los amantes del buen garage-rock pudieron disfrutar de una de las bandas más en forma del panorama nacional y es que Novedades Carminha demostraron sobre las tablas de la Porta Caeli que sus melodías pegadizas y gamberras han calado hondo dentro de la escena del rock patrio underground.

Como entrante pudimos disfrutar a los locales Los Lolas, un grupo muy bien armado, a base de buenos guitarrazos de tintes anglosajones. En su breve actuación, nos ofrecieron canciones de su etapa en inglés alternadas con alguna otra de su última época en español. Incluso se atrevieron a versionar el famoso Hippie, Hippie, Hoorah de Jacques Dutronc del mismo modo que en su día hicieron Black Lips.

El plato fuerte de la noche llegaba diez minutos después. Los Novedades Carminha salieron al escenario a dejarse la voz con cada tema. Xavi, Carlos y Adrián saben muy bien como hacer disfrutar a su público en directo sin dejar de motivar a los presentes en todo momento. Por ello siempre queda muy bien referirse al nombre de Zorrilla para introducir Te vas con cualquiera o recordarnos que en Valladolid hay muy buenas tascas como el Penicilino. A partir de esta combinación de carisma y rock a medio camino entre los sonidos garageros y los tropicales, es imposible mantener los pies pegados al suelo, animándose a bailar hasta el más reticente. Antes de la mitad del concierto, Novedades Carminha ya habían conseguido que todo el mundo de la Porta Caeli se entregase a la causa. Y no es para menos con temas como Amor Rural, Santiago Apóstol o Ensalada de Hostias. Aunque la traca final llegaría con Pesetas y por supuesto Jódete y baila. Es una obviedad señalar que hubo más de un pogo porque seguramente ocurra en todos sus conciertos.

Los gallegos consiguieron su propósito y animaron la fría noche vallisoletana, transportándonos a uno de esos garitos húmedos propios de su ciudad de origen. Recientemente uno de sus miembros declaraba en una entrevista que los conciertos son para pasárselo bien y no ir a llorar. Ellos siempre aplican este principio en su directo y es de agradecer. No todo en esta vida es pasarlo mal. 


viernes, 21 de diciembre de 2012

Micah P. Hinson en concierto: el genio salió de la lámpara.

Contar cada año con la visita de Micah P. Hinson por nuestro país es todo un lujo. Aún más si viene acompañado por una banda tan interesante como Timber Timbre. En esta ocasión el pretexto de su extensa gira era presentar un disco de rarezas y b-sides llamado Micah P. Hinson & The Lonesome, un álbum delicado y lleno de temas muy especiales en la vida del tejano.

 Allá por donde vaya Micah no deja indiferente a nadie. Tras su peculiar personalidad y sus grandes gafas se esconde un pequeño genio de la música folk, marcado en gran parte por sus intensas vivencias personales. En su actuación en Valladolid, esta faceta personal no pasó desapercibida, ya que es el propio Micah el que nos habla de sus batallas.

La noche empezó con Timber Timbre sobre las tablas. Puesta en escena sobria de una banda con cierta trayectoria que sabe manejar a la perfección melodías oscuras y experimentales. Los canadienses nos ofrecieron algo más de media hora de sonidos enigmáticos, en los que el violín tuvo gran influencia. Su breve setlist se centró en las canciones de su último trabajo Creep On Creepin’ On pudiendo destacar interpretaciones tan inquietantes como Woman. Sin lugar a dudas una gran banda que se merece una gira en solitario.

Tras varios minutos de descanso, apareció Micah P. Hinson en escena, acompañado por sus Junior Arts Collective. El concierto empezó de manera instrumental con The Cross That Stole This Heart Away en la que Micah hacía acto de presencia hacia el final aferrándose al micrófono y mostrándonos su voz grave y caversona. Nada más coger la guitarra para el segundo tema, el señor Hinson se dio cuenta de que algo salía mal, pero el infalible Edu, bajista de Tchenko estaba allí para solucionarlo. Una vez la maquinaria estaba lista, Micah desplegó sus armas.

El concierto tuvo momentos verdaderamente emocionantes ya que Micah eligió un repertorio lleno de canciones menos usuales recuperando temas bastante antiguos como The Day the Volume Won o la melódica You Lost Sight On Me. Se notaba que el tejano estaba cómodo, no parando de hablar con el público y con su banda, contándonos todo tipo de anécdotas como el accidente de tráfico sufrido el año pasado en plena gira.

El concierto llegaba a su final, entrado en una parte más tensa en la que la fuerza de las guitarras ganaba protagonismo. Tras la clásica interpretación de Beneath the Rose, llegaba un torrente de distorsiones muy bien llevado por los Timber Timbre. Watchers, Tell Us of the Night llenó la sala de tensión al mismo tiempo que Micah deambulaba por el escenario con su guitarra blanca.

De este modo llegó el fin del concierto con banda y empezaron unos bises muy bien escogidos con un Micah entregado a la causa. Bien sabe que en estos tiempos difíciles son importantes las canciones con mensaje, por ello versionó This Land is your Land, todo un clásico de Woody Guthrie. Continuó con un tema de cosecha propia como God is good para rematar el concierto con otra emotiva versión de This Old Guitar de todo un clásico como John Denver.

Micah ha ido aprendiendo a lo largo de su complicada vida un montón de cosas que por suerte puede mostrarnos en sus canciones. Él intenta transmitirnos su música de ese modo, como algo personal por lo que el artista muchas veces aporta tantas cosas como su música.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Ken Stringfellow en concierto. Uno de los grandes visto desde cerca.



Noche gélida de lunes en Valladolid. Una veintena de afortunados nos acercamos al Café España a ver a uno de los artistas más carismáticos y prolíferos de la música americana. En esta ocasión Ken Stringfellow presentaba su formato más sereno, al piano y guitarra, dejando a un lado su faceta de performer ofrecida el año pasado en el Monkey  Week.

Se notaba claramente que Ken se encontraba cómodo. El gran número de conciertos de su gira parecía no importarle ya que nos ofreció lo mejor de sí mismo. Con continuas charlas y anécdotas nos animó la velada. También la intimidad del evento contribuyó a que Ken nos confesase su punto de vista de la situación laboral o las posibilidades de convertir la sala en un estudio de grabación.
Introduciéndonos de lleno en el apartado musical, podemos decir que Ken defiende las canciones de su último trabajo Danzing in the Moonlight de una manera formidable. Si escuchamos el disco, nos encontramos con una gran obra plagada de pequeños matices logrados con instrumentos como el saxofón.  Sin embargo, eso no es impedimento para que el señor Stringfellow pueda mostrar todas sus canciones sin que pierdan un ápice de su encanto. 

El concierto empezó con Superwise de una manera contundente con el piano como protagonista. El paso de los años parece que haya mejorado la calidad vocal del californiano en vez de deteriorarla.  A continuación nos emocionó a todos con su lado más íntimo, interpretándonos aún encima del escenario el tema  110 or 220V. A partir de aquí Ken se permitió el lujazo de bajar de la platea y ofrecernos un concierto aún más intimista. Fue desgranando sus canciones de la mejor manera posible: acercándose a cada asistente, mirándole a los ojos y trasmitiéndole la cercanía de su música. De este modo cayeron temas como como  Even the Forgers Were Left Fingering the Fake, la preciosa Any Love o You’re the Gold, con la que hizo saltar las lágrimas a alguna que otra asistente.

Hacia la mitad del concierto reclamó la ayuda de una artista local llamada Ana con la que se entendió muy bien interpretando a dúo Doesn't it Remind You of Something, una de esas canciones que combina a partes iguales sensualidad y ternura. Entre canción y canción también tuvimos tiempo de que Ken nos diese su mejor consejo, que paradójicamente es no seguir ninguno.  Interesante postura de un músico que ha colaborado con bandas tan importantes como R.E.M. y liderado The Posies y Big Star.


Tras alcanzar las dos horas de concierto, el californiano se despedía invitándonos a charlar un rato con él y mostrarnos sus  merchandisings contenidos en su vieja maleta.  Noches de lunes como esta pueden dar mucho de sí y convertirse en la mejor de la semana. Precisamente estas veladas son las que nos pueden salvar de caer en la monotonía, una monotonía  que el protagonista de nuestro concierto seguramente nunca experimente.

martes, 6 de noviembre de 2012

Fanfarlo en concierto: cada vez más grandes.

Fanfarlo son uno de esos grupos que cada vez se aproximan más a la liga de los grandes. En 2009 publicaron su primer álbum Le Reservoir, uno álbum repleto de canciones épicas pero que al mismo tiempo encierra algo de melancolía. Tras odiosas comparaciones con Arcade Fire, el año pasado editaron Rooms filled with light su gran álbum de confirmación, en el que cambiaron en cierto modo su sonido, explorando el pop desde su lado más geométrico.

A la banda británica siempre les ha gustado girar por España. Buena muestra de ello han sido sus actuaciones en los festivales de este pasado verano. Sin embargo, tenían ganas de más. Nos querían dedicar una serie de conciertos en los que únicamente ellos fueran los protagonistas. Según la prensa el pretexto era presentar su último álbum, pero la realidad es que Fanfarlo querían dejar satisfecho a su público español mostrando el lado más cercano de su música en pequeñas salas, como ocurrió en la Porta Caeli.

Entrando en el apartado del directo, Farfarlo han evolucionado enormemente su sonido, consiguiendo que sus canciones suenen contundentes y animadas. Muestra de ello fue el arranque del concierto con Lenslife, un tema directo que metió de lleno al público en el concierto. La instrumentación de los británicos sorprende bastante y es que incluir trompeta y saxofón en la mayoría de temas no es cosa fácil.

Con unas varillas de incienso que lentamente se consumían sobre el escenario, los británicos se permitieron el lujo de dejar caer dos de sus temazos como son I'm a pilot y The walls are coming Down al principio del concierto. La verdad es que no les importa, ya que poseen un montón de buenas canciones a sus espaldas. En esta última visita española se han decantado por presentar unas cuantas canciones nuevas como fueron We could be swimming, Clean o la tropicalista y sorprendente White mile.


El final del concierto llegó del mismo modo que empezó: con temas cálidos y optimistas. Con Luna y Shiny Things se despidieron, para regresar y cerrar con su nuevo tema tropicalista y la coreada Harold T.Wilkins tras la que el público mostró todo su júbilo hacia la banda. Los asistentes salieron con una enorme sonrisa y es que una banda como Fanfarlo no  visita todos los días en una ciudad como Valladolid. Aún más si pensamos en la progresión exponencial en la que continuan.

lunes, 29 de octubre de 2012

Jane Joyd en Valladolid.

El pasado jueves pudimos disfrutar en Valladolid de una de las voces femeninas más personales del panorama actual. La sala Porta Caeli acogía el concierto de Elba Fernández que para esta ocasión estaba acompañana de dos excelentes músicos como son Iago Mourinho y Xulio Vázquez. A pesar de que la ciudad estaba inmersa en su semana de cine, unos pocos afortunados nos decantamos por disfrutar de una velada muy especial.
El concierto se abrió con The Cage que sirvió para demostrar la gran capacidad que tiene Elba y su banda para realizar estupendos arreglos a las canciones adaptándolas al directo de cada ocasión. Inmediatamente después, la joven cantante apoyada solo de su guitarra, nos dejaba fascinados con el cover de Bon Iver, The Wolves.  Para entonces, los asistentes de la sala ya estaban metidos de lleno en el concierto, emocionandose con la cálida y a la vez estremecedora voz de la coruñesa.
El concierto continuó con Try Try Try una de las primeras canciones con las que se dió a conocer Jane Joyd. Posterioremente Elba nos ofreció al público escuchar o no el cover Grace del gran Jeff Buckley. La respuesta fue afirmativa y el resultado fue una versión espectacular en la que Iago mostró sus dotes de pianista y Elba con micrófono en mano, su amplio registro vocal.

El concierto se adentró en su ecuador con composiciones tan delicadas como Renard Came To My House, Stole My Smile And Left Forever o Dead Fish. Mención especial merece la emocionante Song to forget, uno de esos temas que se queda marcado desde un primer momento, con un gran protagonismo del piano y una voz en perfecta sintonía con los juegos de la percusión. Esta canción estará incluida dentro del próximo álbum de la gallega.
Las versiones aún no se habían acabado y visto lo bien escogidas e interpretadas que estaba las dos anteriores la última no iba a ser menos. Elba se atrevió con  I can`t Hardly Wait  de la gran PJ Harvey y la verdad es que cumplió con creces la difícil tarea. El concierto llegaba a su fin y la banda nos anunciaba que interpretaría los bises de un tirón. Heartless Horse y la breve pero intensa Nightmare pusieron el broche final a una velada única. Al finalizar, la banda tuvo el detallazo de charlar un rato con los presentes e intercambiar opiniones sobre el directo.
Elba sigue creciendo a través de sus giras internacionales por territorios foráneos a Galicia. Seguramente la publicación de su nuevo trabajo ayude a que Jane Joyd siga creciendo permitiendo que su música llegue a un mayor número de personas que a bien seguro se les erizarán los pelos, al igual que nos ocurrió a más de uno el pasado jueves.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Kutxa Kultur Festibala, sábado.

Llegaba la tarde del sábado y en Donosti seguíamos disfrutando de buen tiempo, por lo que nos esperaba con toda seguridad otro día de festival tan bueno como el del viernes. Las atracciones desde primera hora de la tarde ya registraban enorme afluencia, de modo que la montaa suiza era un no parar. El cartel, también cuidadamente diseñado nos traía quizás un formato más pop que el del día anterior aunque desde luego, la actuación más esperada era la de los británicos The Horrors debido a los numerosos asistentes con camisetas en las que se podía leer I'm a horror.


La jornada se abría en el escenario principal con la actuación de Anari Alberdi. La artista de Azcoitia en esta ocasión estaba acompañada de Maite Arroitajauregi (enorme su camiseta de I love carne cruda) de Mursego  al violonchelo. La propuesta de Anari era ideal para empezar la tarde. Música tranquila, con una voz a ratos dulce y a ratos desgarradora al estilo del lado más oscuro de PJ Harvey. A esas horas el público con niños ya era numeroso en el recinto y el concierto de Anari era la atracción principal para todos. Quizás el único inconveniente que nos impidió disfrutar del todo la actuación fue la incesante radio que nos contaba las novedades de la vuelta ciclista a través de uno de los altavoces del escenario. La enorme antena de Igeldo de nuevo hacía estragos.



El segundo plato fuerte del día fueron los irlandeses Delorentos. Se nota que tras los numerosos conciertos que han dado este verano por España han ido ganando fieles seguidoras, que con sus pancartas se afanaban en primera fila. Lo cierto es que los irlandeses se han sabido ganar al público español a base de canciones adictivas y de buen carácter. Temas como Hallucinations, Care for o S.E.C.R.E.T. funcionan a la perfección en los directos festivaleros. Entre su música no todo son canciones con aires de hit, sino que también nos encontramos composiciones más íntimas como Bullet in a gun o el tema que cerró el concierto Little Sparks. Todo un acierto incluir a los irlandeses en esta edición del festival. Una vez finalizado el concierto, fue un gran detalle la firma de discos de la banda en la carpa Fnac donde los fans y no tan fans pudimos charlar tranquilamente con ellos.


Después de Delorentos llegaban desde el sur de las islas británicas una de las bandas más divertidas y peculiares del pop anglosajón como son Los Campesinos! Los siete miembros de la banda llevaban disfrutando desde el día anterior del festival y de la ciudad hecho que se tradujo en energía positiva para el show. Abrieron con uno de los temas más potentes de su último álbum By your Hand y continuaron con otro temazo como Death to Los Campesinos! De este modo los galeses se metieron al público en el bolsillo y continuaron con su pop frenético cargado de su humor satírico y personal. Su frontman Gareth derrocha energía sobre el escenario con sus bailes de espaldas y sus juegos de manos. A medida que entramos en el concierto fueron cayeron canciones de su nuevo álbum como Hello Sadness o Songs about your girlfriend. Acercándonos al final soltaron su tema insignia You! Me! Dancing! con el que el público se desató a saltar. Los Campesinos! también tuvieron tiempo a ponernos los pelos con The Sea is a good place to think of the future y su trágica letra. Se despidieron por todo lo alto con Sweet Dreams, Sweet Cheeks haciéndonos corear su simple cifrado One blink for yes Two blinks for no.


Pasadas las nueve de la noche entraban en escena los barceloneses Love of Lesbian, el grupo que a priori más multitudes atraía. A lo largo de su continua gira de casi tres años ha demostrado por toda España la calidad de su directo y el derroche vocal de Santi Balmes. A Donosti llegaron sin hacer prueba de sonido, hecho que no se notó en absoluto. En su concierto de una hora intentaron dar lo mejor de si y contentar a todo el mundo. Se centraron sobre todo en su último disco La noche eterna. Los días no vividos. Como muestra de ello realizaron su triunfal introducción con La noche eterna, perfecta para el momento en el que nos encontrábamos en ese instante. El público se entregó a los lesbianos desde el primer momento. Canciones como Club de fans de John Boy o Me amo desataron la locura. También el humor de Santi Balmes contribuye enormemente en el show, con sus continuas referencias humorísticas al panorama económico mundial. Una de las principales novedades de la gira de Love of Lesbian es la inclusión de Ricky Falkner a los teclados, hecho que aporta aún mayor calidad al directo. Llamándonos privilegiados y cabrones por las vistas que teníamos de la ciudad, cerraron su baño de multitudes como es habitual con Algunas Plantas aunque el público quería muchas mas.


Terminados Love of Lesbian nos fuimos corriendo al escenario pequeño y es que allí tocaban una de las bandas más prometedoras del panorama nacional Wilhelm and the dancing animals. El show prometía un montón y más después de escuchar la obra de arte que es The War of the Species. Sobre el escenario aparecieron los Dancing Animals ataviados para la ocasión con sus mejores disfraces. Una vez empezado el concierto, el disfrute de los asistentes fue máximo. La actuación quedaba genial en el lugar, aquello parecía la fiesta de cumpleaños perfecta en el parque de atracciones. Además los pamplonicas se habían agenciado un bajista foráneo que alucinaba con todo lo que allí pasaba. Con canciones como Wake Up o Elephants el parque se venía abajo. La guinda a la tarta de cumpleaños fue la versión de Lucy in the Sky with Diamonds. Uno de los mejores conciertos del festival de una banda que ya ha anunciado las fechas de su gira.


Se aproximaba el fin del festival con una actuación muy especial y es que The Horrors tocaban en un parque de atracciones con casa del terror de más de 100 años de antigüedad. La banda de Faris Badwan mostró en seguida sus cartas con Mirror's Image. Rock oscuro, hipnótico, con toques de psicodelia, alguna que otra base electrónica y sobre todo mucha elegancia. Los miembros de la banda tienen mucha maestría a la hora de sacar adelante un concierto. El guitarrista Joshua supone un auténtico espectáculo y es que a pesar de su corta edad ya es todo un veterano en esto. Por su parte el bajista Spider Webb toca  como si estuviese poseído por alguna extraña fuerza. Mención a parte merece también el espigado cantante Faris Badwan y es que su figura deambula melancólicamente por el escenario de un lugar a otro o bien se mantiene inmóvil aunque su quebrada voz se apodere de todo el recinto. The Horrors tienen aires de banda grande y es que sus canciones guardan un misterio electrizante que te pone a saltar como es el caso de Who can say o bien te hipnotiza como en Changing the rain. El tema final Moving further away combina a la perfección todo lo que la banda intenta transmitir. A los asistentes el concierto nos supo a poco y más después de escuchar de la voz del propio Faris que seguramente este concierto iba a ser el último en mucho tiempo.



viernes, 14 de septiembre de 2012

Kutxa Kultur Festibala, viernes

Buen tiempo, el Monte Igeldo y una dosis de buenos grupos eran propuestas más que atractivas para disfrutar de este novedoso festival. Lo de novedoso claro está que deriva del emplazamiento: un parque de atracciones que cumple 100 años y que cuenta con atracciones difíciles de encontrar como la montaña suiza. Ambiente tranquilo con bastantes familias con niños (uno de los propósitos de la organización) y enorme diversión en todas las atracciones. Partiendo de esta base y de las vistas de Donostia que se perciben desde las terrazas del parque es difícil que algo saliese mal.


La primera actuación del viernes en el escenario principal corría a cargo de Russian Red acompañada esta vez por dos artistas de lujo: Stevie Jackson y Bob Kildea pertenecientes a nuestros queridos Belle & Sebastian. La verdad es que el peso del concierto lo llevaron como siempre el polivalente Charlie Bautistas y Pablo Serrano, sin embargo los escoceses aportaron destellos de calidad a las canciones de Fuerteventura. Lourdes se mostró más dicharachera que otras veces introduciendo sus canciones o contando anécdotas como las emisoras de radio que se captaban por sus pinganillos a causa de la gran antena que hay en Igeldo. De este modo, Lourdes y su banda ofrecieron un concierto bastante convencional en el que cayeron canciones como The Memory is Cruel, I hate you but I love you, Tarantino, They Don't Believe (con arreglos bastantes chulos) etc. A la parte final del concierto se incorporó Brian Hunt para cantar a dúo Cigarretes y aportar las cuerdas de su guitarra. Merece la pena destacar la preciosa Loving Strangers y la enérgica Mi Canción 7 con la que Bob se animó a levantarse de la silla y tocar el timbal. Concierto correcto en el que se podría haber incluido algún tema más de I love your glasses u otros como Conquer the world. A pesar de ello a Lourdes se lo perdonamos todo porque siempre pone su mejor voluntad.






Tras la suave música de Russian Red, llegaban desde Manchester The Whip con una propuesta muy diferente. Su mezcla de electrónica y rock quizás necesitaba horas más altas de la noche a pesar de ello lidiaron bien con la situación y ofrecieron un concierto que empezó con bases electrónicas bastante machaconas que dejaron paso a canciones un poco más elaboradas. Su propuesta personalmente no me agrada del todo ya que en todo momento hay sonidos que no sabes muy bien de donde proceden. Su show estuvo marcado por la energía de su joven batería y el técnico de sonido de la banda que actuaba como un traicionero camarero del bajista. A medida que avanzó el concierto el público se fue entregando cada vez más y más llegando sus mejores temas como Movement, Secret Weapon o la rompepistas I wanna be trash con la que cerraron el concierto. Se nota que The Whip tienen que explorar nuevos territorios  e ir más allá de sus canciones aunque la carta de presentación ya está hecha.



Nos adentrábamos en la oscuridad de la noche, la fina línea del horizonte cada vez se hacía más difusa mientras que las luces de la bahía ganaban en intensidad. Por entonces, The Raveonettes ya estaban sobre el escenario para hacernos disfrutar de sus guitarras oscuras y su rock ruidoso. Sharin y Sune llegaban con muchas ganas a la cita, justo antes de sumergirse en la gira de presentación de su nuevo álbum. Lo cierto es que en Donosti hicieron un amplio repaso a toda su carrera ya que del último álbum solo tocaron She owns the Streets. La actitud y elegancia de The Raveonettes siempre queda presente. Con un sonido mucho mejor que el de su concierto en el Día de la Música nos ofrecieron un concierto muy disfrutable con la entrada sobria de Heart of Stone, la bailable Love In a Trashcan o el punto ácido de That Great Love Sound. Según transcurría el concierto muchos nos dimos cuenta del estilo propio que han ido consiguiendo con el paso de los años, su puesta en escena y sobre todo su capacidad para introducirte en su música. En el tramo final cayeron como cañonazos sobre Igeldo temas como Beat City, My Tornado o la estremecedora Aly, Walk with me. Los daneses no nos defraudaron, nos dejaron con ganas de más pero no importa, seguro que podremos volver a disfrutarlos muy pronto. Ellos en Donsoti no quedaron muy contentos con su sonido tal y como publicaban en Facebook, el público por si parte si.


Antes del comienzo de Maxïmo Park nos desplazamos por primera vez al escenario pequeño montado justo delante de los coches de choque. En él actuaban ni más ni menos que Peachy Joke, la banda local afincada ahora en Barcelona y que había estado el día anterior en la Fnac. En su breve concierto pudimos disfrutar del rock and roll propio de varias décadas atrás mezclado con melodías bonitas de armónica y teclados. El único inconveniente para disfrutar del concierto quizás fue el escenario ya que el sonido no era perfecto, en cambio temas como Cold Tea si que lo eran.

Pasadas las once de la noche llegaba el concierto de los siempre revitalizantes Mäximo Park, una de esas bandas que se han ganado a pulso un hueco importante en el panorama mundial a base de su pop-rock energético con leves toques punk. Tras unos años de incertidumbre regresaron este año a los escenarios mostrándonos que su capacidad para componer melodías rockeras seguían innatas. Su fórmula de directo les sigue funcionando y eso nos encanta a todos. Paul Smith como siempre sale a comerse el escenario y a ganarse al público. Sin embargo, las circunstancias no les iban a poner el camino fácil a los chicos de Newcastle en Igeldo ya que los continuos problemas del teclado de Lukas deslucieron un poco ciertos temas. A pesar de ello, la actitud de la banda sacó adelante la actuación haciéndonos olvidar por completo los sonidos del teclado. Cambios en el  setlist, improvisar arreglos o alargar presentaciones, Paul Smith y los suyos hicieron eso y mucho más con tal de ofrecer un gran show.


Los conciertos de Maxïmo Park son un no parar y es que entre sus cinco álbumes de estudio agrupan enormes temas para ser disfrutados en directo y no aburrir al público en la actuación. Abrieron con Girls Who Play the Guitar metiéndose al público en el bolsillo. A partir de aquí empezaron los problemas con el teclado, pero no pasa nada introducimos otro temazo como Questing , not coasting y solventado. En la hora y media de show encontramos tiempo para la presentación de su nuevo álbum The National Health. En directo, temas como el propio The National Health, Hips and Lips o Write This Down suenan ya a clásicos, siendo coreados por todos los fans. También hubo tiempo para recordar su infravalorado álbum Quicken the Heart con The kids are sick again, una de las más intensas del concierto. Trayazo tras trayazo como Limassol, Our Velocity, Grafitti, By the Monument... llegó el final del concierto con el ya casi himno Apply some pressure. Al finalizar el concierto y con el recinto casi vacío Lukas se dejó ver visiblemente afectado por su problema del teclado, afirmando que había sido el peor show de Maxïmo Park en su historia. A pesar de ello, todos los asistentes sabemos que aunque no  hemos asistido a todos los conciertos de la banda  el que hemos visto ha sido uno de los mejores y más especiales de nuestra vida.


sábado, 30 de junio de 2012

Día de la música (sábado)

Tras un gran viernes, el sábado parecía que también iba a estar a las altura y la verdad es que fue lo que ocurrió. Con una afluencia de gente ligeramente mayor (véase las numerosas camisetas de John Boy) que la del día anterior, el recinto y la organización siguieron respondiendo perfectamte, a excepción de la nefasta idea de habilitar zonas para ver el partido de fútbol. Es de considerar que si se va a un festival es para ver grupos y no para ver un partido de fútbol con un comportamiento cercano al de los hooligans en muchos casos. Dejando el fútbol al lado, nos centramos en los conciertos.

 Por la mañana hubo que madrugar para ver a Templeton. La numerosa banda se presentó en el escenario Mercado de la Música acompañada por una violinista y un trompetista. El setlist estuvo únicamente formado por temas de su último trabajo El murmullo. En directo suenan muy bien temas como Caminante o Miedo de verdad y en condiciones. El buen rollo que se respiraba en el miniescenario también contribuyó a disfrutar de su propuesta. Esperemos que poco a poco sigan creciendo, ya que es uno de los secretos mejores guardados del indie rock nacional.

A primera hora de la tarde, decidimos pasarnos por el UFI para conocer la propuesta de David Thomas Broughton. David es un tipo peculiar, al que le gusta combinar sus dotes musicales con las escénicas. Con una propuesta minimalista, basada en los loops y en su guitarra acústica, David ofreció un concierto diferente. Se bastó de su voz, su guitarra y una grabadora con varias cintas de casette para mostrarnos que es capaz de transmitir su música de una forma no muy convencional. En ciertos momentos del espectáculo, fue capaz de quitarse el reloj, las zapatillas o incluso subirse a las gradillas del UFI para descender dando patadas a los cascabeles. Propuestas originales y que no dejan de lado la calidad musical como la de David Thomas Broughton son de agradecer.

Inmediatamente después nos dirigimos al Rockdelux. Estábamos deseosos del concierto de James Vicent McMorrow en su primera visita a España y la verdad es que en los 45 minutos que ofreció nos quedó impresionados. Sin más acompañamiento que su propia guitarra y su teclado, el irlandés hizo gala de su personal voz, desmarcándose de odiosas comparaciones con Bon Iver y transmitiéndonos la delicadeza de su música. Un público entregado y respetuoso (a excepción de los que se van a mitad del concierto y los parientes/amigos de los Grushenka que nos dieron el concierto) interactuó fenomenalmente con la propuesta y las numerosas conversaciones del autor. Sonaron temas preciosos como Higher Love, Hear the noise that moves so soft and low o Follow you down to the Red Oak Tree para finalizar apoteósicamente con If I had a boat. Ojalá que regrese pronto con o sin banda.

Por otra parte Fanfarlo siguen mejorando día a día. Su segundo disco ya funciona mejor en directo, mostrando a sus miembros con gran soltura y desparpajo. Con un público valiente que aguantó perfectamente la solana de esas horas, la banda nos sedujo con temas de su primer trabajo como I'm a pilot o Comets junto con otros de su último disco como Tunguska o Feathers. En su concierto en Madrid dispersaron todas las críticas acerca de sus pop excesivamente geométrico demostrando que han crecido y que vienen pisando muy fuerte.

La propuesta de Christina Rosenvinge sigue teniendo  gancho. Por más veces que la he visto en directo no me canso. En este ocasión contaba con dos músicos de lujo como Raúl  Fernández (Refree) y Aurora Aroca (Boat Beam). El concierto se desarrolló entre los dos últimos trabajos de la artista, incluyendo también la preciosa Tú por mi. Christina lleva muchos años en esto, pero su afán por mejorar y ofrecer cosas nuevas sigue intaacto. Canciones como Jorge y yo o Tu sombra quedaron genial con los arreglos que ofrece Refree. Quizás los 45 minutos programados o el hecho de no tocar Canción del eco deslucieron un poco la siempre perfecta presencia de Christina Rosenvinge.

Despues de Christina tocaba regresar al calor infernal del exterior. Allí se encontraban como unos valientes, ataviados de negro los Spoon. La solidez y los temas de la banda resultan innegables, por ello pudimos observar a una Lourdes Hernández (Russian Red) bailando pizpireta entre el público. Seguramente sean de los artistas americanos más infravalorados por los medios, pero no por ello el público deja de aclamar canciones como The Underdog o You Got Yr. Cherry Bomb. La complicidad entre sus miembros resulta evidente ya que son capaces de comunicarse sin ningún gesto y tocar en su mundo, uniendo el sonido de sus instrumentos a la perfección. Esperemos que el tiempo les de la recompensa que se merecen.

Tras Spoon, había muchas ganas de ver a Mercury Rev defender el magnífico Deserter's Songs. Lo cierto es que no defraudaron y la banda de Jonathan Donahue y Grasshopper transmitieron todo el encanto del disco. Desde el inicio de Holes, el público se vino arriba. El carisma de Donahue también estuvo muy presente, ya que salió al escenario con una botella de vino, para posteriormente dejarnos perplejos con sus equilibrios y poses. Con Opus 40 y Gooddess on a hiway se alcanzó el clímax del concierto. Muchas de las personas que estaban allí vivieron con gran emotividad el concierto y es que como bien explicó Julio Ruiz, el disco trae consigo los recuerdos de amores veraniegos ya olvidados. Una vez finalizó el Deserter's Songs, Mercury Rev nos ofrecieron otros dos grandes temas de su discografía como son The Dark is Rising y Senses on Fire. De este modo se puso fin a uno de los mejores conciertos del festival.

Tras acabar Mercury Rev, intentamos llegar al concierto de Mikal Cronin, un californiano que promete mucho. Por desgracia ya había finalizado. Los que estuvieron allí presentes nos comentaron que el chaval ofreció un concierto desbordante de energía y buen garage rock. Esperemos que vuelva a girar pronto por España.

A eso de las 20.45 Love of Lesbian salían al escenario para hacer frente a sus dos horas de concierto programadas. Los catalanes han intentado renovar su repertorio con las canciones de su último disco, al mismo tiempo que ofrecen adaptaciones distintas de temas anteriores como el Octoplasta. De todas formas el público, sea de una manera o de otra, sigue coreando a John Boy o gritando cada estrofa de Me amo. Respecto al nuevo material comentar que también es vitoreado al unísono por sus fans por lo que se puede decir que continuan triunfando. Desde mi punto de vista, fue muy bonito poder volver a escuchar sus mejores y olvidados temas como Houston, tenemos un poema o Marlene, la vecina del ártico. Por último, mención especial a su adictivo nuevo tema 667.

Tras aguantar las dos horas de los lesbianos teníamos ganas de ver como se encontraban los Maximo Park. La banda de Paul Smith ha vuelto y parece que lo ha hecho con fuerza. Su rock facilón sigue gustando ya que han mantenido intacta la capacidad de crear himnos hipervitaminados. Abrieron con el temazo Girls who play the guitar para ofrecernos bastantes canciones del nuevo disco como Hips and Lips, The National Health o Write this Down. También tenemos que decir que el bueno de Paul sigue tan rebelde como siempre, tumbando ventiladores y lanzando micros al aire. Esperemos que sigan con ganas y no decaigan de nuevo.



Por último para cerrar el festival, teníamos nada más y nada menos que a Metronomy por primera vez en Madrid. Su último álbum The English Riviera fue uno de los más destacados del 2011, por lo que había muchas ganas de verlos. Ellos no defraudaron, nos pusieron a todos a bailar con su pop electrónico elegante, al igual que su puesta en escena. Los fragmentos instrumentales entre canción y canción fueron un gran acierto. De este modo cayeron temas como Some Written, The Bay o Corinne. Cerraron con una electrónica Loving Arm un concierto que presumiblemente se hubiera alargado más de no ser por las restricciones de horario impuestas por ayuntamiento de Madrid. Metronomy están de moda y tienen un montón de argumentos musicales para justificarlo.


Queda claro que el Día de la Música se ha consolidado como una refrencia a nivel nacional. Su mezcla de artistas nóveles, consagrados y de origen español ha dado grandes resultados. Todo ello viene acompañado de un recinto idóneo y de una administración racional de los recursos, ya que a pesar del incremento de precio de las entradas, hemos podido disfrutar de un gran elenco de artistas de un alto nivel.

Día de la música 2012 (viernes)

Calor, mucho calor se vivía en Madrid a eso de las cuatro de la tarde del pasado viernes. Al entrar al recinto ya se podían observar las faciliadades del mismo: zona de descanso, barras a la sombra etc. La verdad es que el Día de la Música ha encontrado por fin un sitio de referencia como Matadero Madrid. Referido al apartado estríctamente musical, hallá vamos.

Iniciamos la tarde a medias entre dos conciertos, el de Tammar en el UFI y el de Zambri en el Spotify. Los primeros en el escenario UFI, nos ofrecieron un concierto ruidoso, con ciertos ataques punk y una formación bastante sólida. Seguramente la propuesta deslucía a esas horas de la tarde, no obstante, todos conformes de poderlos tener por aquí cerca. 


Por su parte, Zambri llevan la música a otro nivel. Grandioso el concierto que ofrecieron las hermanas Jessica y Cristi Jo. En un primer momento se las podría equiparar a unas Cocorosie mucho más frenéticas y electrónicas, sin embargo Zambri son mucho más y nos demostraron el potencial de su música con unas bases electrónicas y percusión potentes, unidas a la buena química que se observa entre los integrantes de la formación. Momentos como Places fueron épicos.



Rápidamente acabar Zambri, llegaba el turno de Sr. Chinnarro en el auditorio conocido como Rockdelux, un sitio excepcional: acústica perfecto y butacas muy cómodas. Antonio Luque ataviado con unas sandalias, al más puro estilo Jesucristo,  hizo gala de su humor y nos ofreció un concierto en el que tocó temas de todas sus etapas. Cayeron clásicos como El rayo verde, El lejano oeste, Los ángeles o la celebrada Del Montón. De su "nueva etapa" nos ofeció canciones como San Borondón, Una llamada a la acción, Babieca o su último éxito Hot Mothers. Lo mejor del concierto es comprabar como Antonio Luque sigue siendo el mismo en directo a pesar de los nuevos aires de sus últimos discos.



Posteriormente regresamos al escenario Spotify a ver uno de los concierto que, particularmente deseábamos con más ganas: St. Vincent. Annie Clark se ha convertido en toda una artista de culto. Su último disco funciona como la seda en directo. Anni hace gala de su técnica a la guitarra con canciones como Surgeon o nos fascina con sus movimientos espamódicos hacia ambos lados del escenario. En todo moento Annie se mostró muy comunicativa con el público, dedicando temas a aquellas personas que venían desde fuera de Madrid. A lo largo del concierto, conocimos la faceta más punk con temas como Northern Lights, pero las sorpresas mayúsculas llegarían al final. En el tramo final del concierto, Annie y su banda versionaron el tema de Pop Group, Beyond Good and Evil y cerraron con un espléndido Krokodril, en el que Annie poseída por el espírito punk se lanzó al público.



Tras los trallazos de St.Vincent fuimos a reponernos un momento al UFI, cosa que nos resultó imposible, ya que allí actuaba JD McPherson. Rock and Roll en estado puro. Con una propuesta sacada de los años 50, el americano puso a bailar al público, haciendo gala de una energía desbordante. De este modo canciones como Hi Style desataron la locura. Una locura que llegaría a su fin con el concierto siguiente.


James Blake ofreció uno de los mejores conciertos del festival. Con ilustres entre el público como el mismísimo Jorge Drexler, el británico nos trajo una propuesta  sencilla: él mismo al teclado, un acompañante a los ritmos y un joven guitarra. Desde el primer momento James nos metió en la átmósfera de su música con temas contundentes como Limit to your Love, I never learnt to share o Lindisfarne. James tampoco olvidó su faceta mucho más electónica con temas como Klavierwerke o la coreada CMYK. Lo cierto es que hasta hace mucho no comprendía todo el fenómeno que se había creado entorno a la figura del jóven británico, pero una vez puesto en situación, dejándote llevar por su música y apreciando todos los matices de sus canciones, comprendes que James Blake es algo muy especial. Como apunte, comentar que nos emocinó él solo al piano con el cover A case of You de Joni Mitchell.

Depués de James Blake y derrocadas nuestras esperanzas de ver a los Tindersticks, decidimos ver la evolución que han experimentado Mendetz. Los barceloneses ha dado un salto cualitativo respecto a sus composiciones. Ahora suenan más particulares, aunque el espítiru de su música bailable sigue intacto. De su nuevo álbum merece la pena destacar rompepistas como Clap your Hands o Plasticine.  Aunque el sonido del escenario Spotify dejaba mucho que desear, se nota que han estado currándose mucho toda esta nueva gira y que sus temas en directo funcionan a la perfección. Siguen apuntando alto.

Tras un rápido cambio de escenario, aparecieron los Raveonettes. Paula Quintana ya nos informó en las presentaciones (si, cada concierto contaba con un presentador) que los daneses habían recorrido medio mundo para estar esa noche en Madrid. Y la verdad es que el cansancio y los problemas de espalda que presentaba Sune Rose Wagner hicieron mella. Nos presentaron un setlist que incluyó un tema con muy buena pinta, titulado Dacing in the Street y que formará parte del álbum a publicar en septiembre. A pesar del horrible sonido del Spotify, los daneses nos motivaron como éxitos como Dead Sound o Love in a Trashcan. No fue su noche, por lo que nos quedan aun más ganas de verlos de nuevo en una fecha próxima.

Para cerrar este viernes tan cargado de música, asistimos a la última media hora de la Casa Azul. Con melodías épicas como No más Myolastán, Guille Milkyway hace enloquecer al público. La puesta en escena es impecable, con una grandes pantallas televisivas que nos trasnportan desde el pasado hasta el futuro. La única pega que se le puede poner es que en algún momento del show, no distingues entre lo que es 100% grabado a lo que realmente se está viviendo en directo. La versión final y extendida de la Revolución Sexual puso el final a un excelente primer día de festival.







jueves, 31 de mayo de 2012

Matt Elliott en Zamora: hacia el mundo de los sentimientos.

El pasado lunes tuvimos el honor de poder ver a Matt Elliott en Zamora, de nuevo sobre el escenario de la Sala Berlín. Como ya sabíamos de antemano, los conciertos de Matt Elliott son muy especiales y como muestra de ello el formato del concierto ya es en sí una novedad.

Matt se vale de él mismo, es decir, de su propia voz, de su propia guitarra y de sus propios pedales y demás aparatos. Lo cierto, es que no necesita más para sugerir con su música y es que la palabra sugerir es la más adecuada. Mediante canciones como Dush Flesh and Bones, con la que abrió el concierto, es capaz de meternos en esa atmósfera melódica que rodea toda su música. 



Su potente y desgarradora voz, modulada de mil formas diferentes mediante un sistema de loops recrea todos esos paisajes que podemos encontrar en su trilogía de discos Failing, Drinking and Howling Songs. De la mayoría de ellos Matt recuperó canciones como Something about Ghosts o la increíble Howling Song en la que las voces superpuestas recrean un auténtico coro de penitentes.

El concierto se centró en su último álbum, The broken man, quizás el único que guarda un leve halo de luminosidad. De él nos dejó impresionados con Oh how we fell o The Pain that's yet to come. De este modo,  el concierto se adentró en su parte final y Matt nos dejó una de sus más bellas composiciones, Also run, canción que encierra frases como I can't wait for you to die... I will haunt you in your sleep. Depués de ésta  nos brindó dos bises más que se convirtieron en cuatro tras el clamor popular.



Quedan ya pocos músicos con esta capacidad para transportarte al universo de sus canciones, universos atormentados como el de Matt, pero que siempre encuentran el alivio en el oído del público. Y es una vez más queda claro que la música no se puede describir con palabras.